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Recientemente supimos que la tasa de desempleo nacional cayó

a su nivel más bajo en casi 50 años. Buenas noticias, ¿verdad? Sí, pero el

aumento del empleo se ha ralentizado y los aumentos salariales se están

moderando.

¿No se supone que los salarios aumentan cuando los mercados

laborales están ajustados? ¿Y no se supone que el crecimiento del empleo se

fortalece cuando la economía se expande sólidamente?

¿Qué le está pasando realmente a la economía? Si entiendes

el contexto de la disminución de la tasa de desempleos, está claro que el

número podría no describir con precisión las condiciones económicas.

Comencemos con la tasa de desempleo, la cual cayó al 3.5 por

ciento en septiembre. La última vez que fue tan baja fue diciembre de 1969.

Pero la cifra de hace 50 años está sesgada. Entonces, la guerra de Vietnam

estaba en su apogeo y casi 3.5 millones de hombres y mujeres estaban en las

fuerzas armadas y fuera del mercado laboral. Hoy, hay un poco menos de 1.4

millones de miembros en servicio activo.

Esta reducción en el tamaño de los militares en servicio

activo es importante ya que los datos de empleo solo cuentan a la población

civil. Dado que muchas personas jóvenes y menos calificadas, grupos que tienden

a tener niveles elevados de desempleo, fueron reclutados en el las fuerzas

armadas durante la Guerra de Vietnam, la tasa de desempleo probablemente habría

sido mucho mayor si no hubiera habido una guerra. Eso hace que la actual tasa

baja casi récord sea aún más impresionante.

La baja tasa de desempleo tiene implicaciones significativas

para las empresas: no hay muchas personas que busquen trabajo, especialmente

dada la cantidad de empleados adicionales que las empresas buscan contratar.

El número de ofertas de empleo ha excedido al número de

personas desempleadas durante los últimos 18 meses. Incluso si se agregan todos

los trabajadores vinculados marginalmente y aquellos que trabajan medio tiempo y

que quisieran trabajar tiempo completo, todavía no hay muchos trabajadores

adicionales disponibles para que las empresas los contraten.

Y para las empresas, muchos de esos desempleados o quienes no

están en la fuerza laboral no tienen las habilidades requeridas, tienen

problemas de verificación de antecedentes o viven en áreas donde los empleos simplemente

no están disponibles. Y no olvidemos que si bien la discriminación por edad es

ilegal, todavía no es infrecuente.

De cualquier forma en que lo midas, el nivel y la tasa de

desempleo en el país son extraordinariamente bajos. Y eso debería indicar que

la economía está en buen estado y que el mercado laboral está ajustado.

Cuando los mercados laborales están ajustados, cuando la

demanda excede la oferta, uno pensaría que los trabajadores estarían en

condiciones de obtener mejores aumentos salariales. Bueno, eso no ha estado

sucediendo exactamente.

Los aumentos en los ingresos y los salarios por hora se han

desacelerado, no acelerado, durante casi un año. No es sorprendente que ese

plazo coincida con la intensificación de la guerra comercial y la disminución

de la confianza empresarial.

Parece que las empresas se han vuelto más cautelosas en su

contratación y están dispuestas a aceptar niveles elevados de puestos vacantes

en lugar de pagar salarios más altos para atraer trabajadores de otras empresas

o inducir a los trabajadores que no están en la fuerza laboral a participar.

Como consecuencia, el crecimiento del empleo se ha

ralentizado.

En los últimos seis meses, los aumentos de la nómina del

sector privado han promediado una modesta cifra de 133 mil y durante los

últimos tres meses, la ganancia promedio mensual ha sido menor a 120 mil. Eso difícilmente

es señal de una economía robusta.

E incluso esos números pueden ser sobreestimaciones. La

Oficina de Estadísticas Laborales informó recientemente que después de

completar su revisión anual de datos (que se realiza cuando hay más y mejor

información completa disponible), el aumento de empleos en 2018 fue en realidad

de aproximadamente 500 mil menos de lo que se informó inicialmente. Las

contrataciones no fueron tan fuertes como se pensaba.

Si esas tendencias se mantienen este año (y es probable que

sea el caso cuando se publiquen los números actualizados de 2019), los niveles

modestos de aumento de empleos que estamos viendo actualmente podrían terminar

siendo aún más bajos.

Entonces, ¿por qué sigue bajando la tasa de desempleo? Dado

el crecimiento de la fuerza laboral, solo se necesitan alrededor de 100 mil

nuevas contrataciones para mantener estable la tasa. Estar agregando más que

eso es la razón por la cual la tasa de desempleo sigue disminuyendo.

Y eso significa una cosa: la tasa de desempleo, que

generalmente es el centro de atención, no es el número correcto que hay que

observar. Si así fuera, la economía estaría en auge, y claramente, no es así.

Más bien, observa las ganancias de empleo y los datos

salariales. Si siguen deteriorándose, será una señal clara de que la economía

está en problemas.

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